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Un taller, una casa, un refugio lleno de Maminas

Hace 10 años que Marina Bandin se dedica a esto, me dice, señalando con la cabeza la multitud de muñecos que viven en su nuevísimo taller, en el borde de Villa Urquiza y Parque Chas. Esto es Maminas, su marca, su línea (pionera, creo yo) de muñecas hechas a mano. Muñecas, perritos salchicha, gatos, muñecas embarazadas y ahora nenas-árboles (no, en serio, más lindas no pueden ser), árboles frutales (yo ya pedí el mío), conejos.


Entrar al taller de Marina puede provocar que uno exclame en voz finita, tan alto que los vidrios tiemblen pensando en la supervivencia.
Después de todo ese tiempo, hace tres, cuatro meses, Marina dio el paso (un paso grande y chico, porque vive ahí-nomás!) y abrió su taller-showroom. Porque en su casa ya no entraban ni tantos muñecos ni tantas alumnas que se resisten a egresar.


Alejado de los centros más comerciales (sigue creciendo el off-Palermo!), sirve para que la gente pueda ir a ver y elegir sus muñecos, pero también para alojar a las chicas que se mueren por aprender a hacer sus propios juguetes. Pensaba Marina, al principio, que se iba a llenar de madres ansiosas de fabricar para sus niños. Pero no. De hecho, me dice sorprendida, las madres son minoría.


Es que, pensaba, ¿quién querría hacer juguetes a mano sino madres? Bueno, parece que mucha gente. Toda esa que se anota y va a los talleres. Y ahí se arman cruces geniales, mezclando abuelas con chicas medio dark, algunas que salen corriendo de la oficina para llegar a tiempo y otras que sencillamente encuentran ahí un espacio que, de otra manera, sería difícil de robarle a las tareas cotidianas. Como estrella invitada, Yan de PicapauYan da un taller ahí mismo!

Por este año parece que el cupo de cursos está completo. Pero Marina promete que habrá talleres disponibles más adelante. Y fantasea con abrir uno especial para embarazadas, donde puedan hacer catarsis, conversar, comer galletitas y coser sus propios inventos para los futuros niñitos. ¿No es genial la idea? Me hubiera fascinado algo así mientras estaba embarazada de Emma. Porque la necesidad existía, y de hecho con mis compañeras de gimnasia para embarazadas nos juntábamos a pintar y hacer manualidades espontáneamente. (Conocen a alguna embarazada? Avísenle!).


Marina sigue vendiendo en varios puntos de venta en Capital, el interior, Nueva York y Japón. De hecho, hace poco preparó kits con instrucciones minuciosas, los empaquetó y los mandó a Japón, donde profesores y maestros del bordado reprodujeron sus indicaciones y enseñaron a las alumnas niponas a hacer sus propias Maminas.


Así que ya saben: embarazadas, novatas, abuelas, punkies con ganas de coser, de hacer algo lindo con las manos, el taller de Marina es un lugar imperdible. Apenas entrás tiene, algo, no sé qué (será que está tan lindo puesto, tan lindo decorado), que te serena, te da ganas de hacer, de enhebrar una aguja, de contar y cantar.


AH! También se hacen ferias en el taller de Marina. Este sábado, por ejemplo, hay una de Maminas, Marina Haller y Perro real. ¡Salida perro-friendly!

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Para visitar el showroom (falta poco para las fiestas! ¿Por qué no elegir regalos originales y hechos a mano para grandes y chicos?), contactarse con Marina por cualquiera de estos medios.

 

 

4 cosas que dijeron

  1. 20 Octubre 2011 at 16:17 — Responder

    Mis preferidos siguen siendo los gatitos. Cada día son más lindos. Y sí, me acuerdo hace como 10 años efectivamente, de verlos en Sopa de Príncipe, en la calle Thames. Qué lindo es todo.

  2. 20 Octubre 2011 at 18:02 — Responder

    WOW otra extraordinaria artista… que conozco 😀
    Estoy haciendo su taller ahora mismo y es una delicia!!
    Felicitaciones Marina!!!

  3. 22 Octubre 2011 at 0:33 — Responder

    Muy lindo y bellísimo todo. Gracias por compartir la historia! Te sigo a todos lados, Marina!!

  4. 3 Diciembre 2014 at 10:43 — Responder

    […] Huella y Maminas tienen, cada quien por su lado, una historia sólida en el mundo de la infancia. Las dos llevan […]

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