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Todo lo que puede pasar debajo de una mesa

Días y días pasados abajo de la mesa. Armando castillos, granjas, escuelas, naves espaciales. Tirando del mantel (lo justo para taparse pero que quede una raya de luz). Esa idea del juego improvisado hecho un poco más formal es lo que trae al juego Rancho Aparte y que renueva esa posibilidad de jugar con las cosas, alterando su orden natural para que puedan ser otras cosas.

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Val y Lau son arquitectas y se conocieron estudiando en la FADU. Ya recibidas -y amigas- empezaron a darle vueltas a la idea de hacer algo. Ese algo siempre fue la semilla de Rancho Aparte que se convirtió (citándolas) en un proyecto muy interesante: “Crear una familia de productos, que tengan como premisa la fusión  de espacios, con ilustraciones, con la calidez de juegos clásicos y simples que perduran en el tiempo y permiten a los chicos imaginar y crear sus propias aventuras, pero adaptado a las nuevas necesidades”.

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La foto de una casita de cartón que un arquitecto diseñó para su hija fue el disparador del primer lanzamiento de Rancho Aparte y definió sus principios: hacer juegos para niños, con una arquitectura distinta. Las Casitas de Mantel son la punta de lanza de lo que serán, más adelante, mucho más productos (para chicos de 4 a 10 años. Y adelantan: los oficios serán el próximo tópico).
Esta idea de convertir un mueble comodín en una parte del juego reconoce lo que muchas veces pasa cuando hay niños y transforma una debilidad en una fortaleza: hace de la falta de espacio un recurso.

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Son recomendables para niños de entre 2 y 4 (aunque, cuentan, los hermanos suelen entusiasmarse tanto o más) y, yendo a lo formal: son manteles confeccionados en tela blanca tropical mecánica, estampada con tintas no tóxicas y miden 2,30 x 3 metros (óptimos para mesas rectangulares). Cada mantel tiene dos sujeciones con abrojos en la ventana y la puerta y cuatro en cada punta, para que no se salga. El packaging, de goma eva, es valija, alfombra didáctica o felpudo de bienvenida en la puerta de la casita.

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Vivir en una casa chiquita no debe ser impedimento para que los nenes puedan disfrutar de tener su espacio, ser una madre atareada no debe quitar tiempo para poder estar con su hijo mientras prepara la cena. Nos parece importante sumar soluciones a la vida cotidiana de las familias y a la relación de los niños y los adultos, a esa imaginaría independencia que todos jugamos tener desde chiquitos. De ahí, el nombre, “Rancho Aparte”, aludiendo a esa anhelada libertad de espacios y tiempos “sólo para chicos”, y ese respiro de tranquilidad y descanso que tienen los adultos cuando saben que los nenes se encuentran cuidados y felices, jugando! Rancho Aparte es lo que hacen los chicos con los adultos cuando juegan a tener su propio mundo“.

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2 cosas que dijeron

  1. gilda rosa
    16 Enero 2016 at 20:17 — Responder

    Muy original….jugando debajo de la mesa los chicos pueden desarrollar libremente su imaginación..
    Recuerdo que cuando era chica, tengo 59, armaba mi casita con broches usando los sillones de hierro del jardín con un acolchado de techo; tengo los mas lindos recuerdos, jugábamos a las muñecas, a los juegos de mesa, comíamos y nos contábamos las travesuras.

    • 18 Enero 2016 at 14:37 — Responder

      Lindísimo recuerdo, Gilda. No tan lejano al de mi infancia. Los buenos juegos no se acaban nunca. Un beso!

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