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TEJER Y CONTENER

¿Cómo resistirse? Ni fingir indiferencia se puede. Kecka -que me llega con el aviso de ¡mirá esto!- es el proyecto de Yamila que, como otras mujeres, atraviesan la maternidad buscando otros ámbitos, otros tiempos, otros deseos de hacer. Venía, cuenta, arrastrando estas ganas de hacer desde su primer hijo y ahora, embarazada del tercero, con otros ritmos, mismas ganas, decidió que éste era el momento.
Kecka es, en el idioma de sus hijos, el nombre de la abuela. Yamila se apropió entonces de ese neologismo amoroso para bautizar su proyecto. Y me explica: “Mis cuatro abuelos eran de origen esloveno. Mi abuela materna fue con la que más vínculo tuve y quizás de la que heredé las ganas de hacer con las manos. Esa persona cariñosa y sin prisa que a pesar de tener ocho hijos se hacía tiempo de hundirse en sus lanas, agujas y máquina de coser”.
“Siempre tuve ganas de generar un emprendimiento/espacio de creación, lo más artesanal posible, volviendo a las técnicas que se usaban hace tiempo y que dejaron de utilizarse, pero que cada vez se valoran más. Tratando, en lo posible, de que los materiales sean lo más simples y naturales posibles”.
Con su identidad, dice, todavía en formación, fue lanzando de a pocos los productos, todos cruzados por el tejido, por la trama.
“Me gusta hacer y aprender nuevas técnicas con las manos. A veces la ansiedad me juega malas pasadas, pero trato de aprender de los procesos y de que éstos me enseñen otras cosas, como ser más paciente y menos ansiosa con resultado final”.
Coincidencia -aunque quizá no tanta- por ahora Kecka está enfocado a los productos que tengan que ver con el contener. “Escribiendo estas líneas me doy cuenta de que siempre me gustó el orden, clasificar objetos y el hacer con las manos. Siento que con Kecka estoy conjugando ambas”.
Los carritos para Juana y Dama Juana, para niños y adultos, tejidos en mimbre -con la técnica que le enseña Carlos, su profesor de 82 años-  son imperdibles. Ecológicos y estéticos, al mismo tiempo, sirven para trasladar y guardar. Y hay también unos encantadores contenedores en crochet, cosidos con cordón de algodón. “La idea de todos los productos es que además de funcionales sean estéticos, para que queden a la vista en cualquier ambiente y despierten calidez con su presencia”.

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