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Sorteo: dos Chinches, dos apegos

Siempre se habla del apego de los niños. A un trapito, a un chupete, a la teta, a un perro, a una remera que parece salida de una zona de pruebas nucleares, químicas o similar. Ahá. Todo eso.
Ahora: ¿qué hay que decir del apego que UNO desarrolla con las cosas?
Tengo un sweater que compré en una feria vintage hace unos años. Que tiene, a saber: dos osos polares. Dos pinos de navidad. Semi cuello polera. Brillos. MUCHOS. ¿Lo puedo tirar, regalar, donar? No. ¿Alguien me puede explicar por qué? Yo no lo sé.

uno

Lo mismo me pasa con la ropa que ya no usan los chicos. Dono un 30%, regalo otro 30% y el 60% restante va rellenando nuestra casa con la paciencia de Sísifo, que si hubiera sido como yo en vez de una piedra se habría pasado la eternidad empujando cajas encima de un ropero. ¿Y el coso -coso, sí, inclasificable- de los muñecos? Peluches X, Snoopys, personajes de Gabba Gabba, una Dora la exploradora, amigurumis, todo eso para lo que siempre amenazo con “encontrar un nuevo lugar” y no lo hago (ni lo haré, S.O.S).

Y es que hay algo (irremplazable) que el apego viene a hacer en nuestra vida. Nos proyecta contra las cosas, como una película sobre la pared. Nos pone en circunstancia, con lo que hacemos, con lo que pensamos y gritamos en ese entonces y que esa cosa, ese algo, de algún modo, contiene, sostiene, acompaña. Apuntala.
Ese sweater navideño, estridente, inusable, que compré en uno de los deambulares con mi (entonces) novio (ahora marido). El muñeco de crochet con un pajarito arriba que una Emma de tres años me pidió hasta convencerme. Un libro (muchos libros) que leímos y que dejaron un surco imborrable. Que no hace falta releer para acordarse de memoria lo que nos causó.

dos

Ahora les contagio esto, se los paso como una pelota. Porque me acordé de esto, del apego, mientras hablamos con Dani de Tienda Chinche y del sorteo de dos de sus personajes (de todos los lindos, de los más lindos: Hada y Pirata). De ese amor atolondrado que depositamos en las cosas más inesperadas, a veces vanas, ínfimas, inexplicables. Y reivindico para mí eso que le pasa a los chicos, que no tienen que andar pidiendo disculpas por entusiasmarse locamente con lo que sea que venga a entusiasmarlos.
No sé. Me quedo con mi apego a todo.

Y ahora sí, la excusa para todo este palabrerío:
Sorteamos, con Tienda Chinche (miren acá de qué se trata, les va a gustar, lo sé) dos muñecos (o sea, dos ganadores) para darle rienda libre al apego.
Como saben que ODIO compartir sorteos, alcanza con comentar en este post diciendo (confesando, me gusta más) a qué están irracional, emotiva y vergonzosamente (o no, eh? Yo estoy pegada de por vida, me acordé, a un aplastador de ajos de IKEA que no sirve más porque se me perdió una parte fundamental) apegados.

Sorteamos el viernes 11 de septiembre.
Háganse fans de Tienda Chinche acá (y de Emma&Rob, si es que todavía no son. También estamos en Instagram!).
* Sorteo válido para Argentina.
Retiro de premios a combinar por CABA o envío a cargo del ganador.

UPDATE:

Sorteo cerrado, ya hay ganadoras. Gracias a todos por participar!

ganadoras

22 cosas que dijeron

  1. Mara
    8 septiembre 2015 at 16:54 — Responder

    Estoy apegada a cajitas de madera que guardo vacias…una toda destartalada de puros que no sé de donde rasqué :P, una de una marca de lenceria que envaso unos soutiens escolares en una cartuchera de madera…una de champaña que no se a quien se la saque…se mudan conmigo sin excusas, pero generalmente estan vacías…también tengo cuadernitos que no uso, ni dejo usar, mala madre. Una botellita azul miniatura con corcho que no sirve para nada, y anda siempre por ahi. Un lapiz de carpintero que le saque a mi papá y nunca le di punta porque hay que hacerlo con cutter y me da pena. Una batita de cuando yo era bebé que guarde para mis hijos y no le puse a ninguno de los dos. Creo que con eso basta! jajaja! Besos!

  2. Celi
    8 septiembre 2015 at 17:36 — Responder

    Yo tengo mi camiseta de john l cook de cuando tenía 12. Es mi preferida aunque la tela ya es una piel de cebolla. Y también tengo el perrito que usaba de chica para dormir, y lo usa mi hijo para el mismo fin (con resultados desparejos jaja)

  3. Carla
    9 septiembre 2015 at 9:39 — Responder

    Tengo almohada que me acompaña desde hace siglos. Era de mi abuelo y me la dio cuando me fui a estudiar.

  4. 9 septiembre 2015 at 9:59 — Responder

    Yo estoy apegada a mi objeto de apego de la infancia! Un osito de peluche que me regalaron el día que nací. Lo tengo guardado porque está claramente averiado pero me acompaña en todas las mudanzas 🙂

  5. Bárbara
    9 septiembre 2015 at 10:17 — Responder

    ¿Vale decir que me volví una desapegada los últimos años? No sé qué me pasó… Sí puedo compartir que hace unos diez años, cuando me iba de vacaciones, les pedía perdón (en voz alta) a las remeras que no me llevaba.

  6. 9 septiembre 2015 at 11:37 — Responder

    Aún guardo la cajita con todos mis dientes de leche. Partidos por la mitad porque mi hermano mayor un día en un ataque de odio agarró uno por uno con el martillo, pero aún los tengo.
    Confieso que me da un asco fenomenal, pero ahí están, después de 1.583 mudanzas y 4 cambios de vida.

    • Mara
      9 septiembre 2015 at 14:35 — Responder

      yo…¡también! Y mi nena guarda los de ella. Muy loco.

  7. Celi
    9 septiembre 2015 at 11:46 — Responder

    La participante anterior debería ganar el sorteo por descollante

  8. 9 septiembre 2015 at 12:41 — Responder

    No estoy apegada a nada, más bien me da fiaca cambiar las cosas, como una cajita donde guardo los lápices, que fue en algún momento botiquín y en su vida pasada, caja de habanos. La obsolescencia programada no es para mi ????

  9. Natalia
    9 septiembre 2015 at 14:25 — Responder

    Hermosísimas cosas tiene Tienda Chinche 🙂

    Aún sigo apegada a mi primer libro de cuentos. Pienso leérselo a mi hijita cuando crezca :-). ¡Ah! Y a todos mis lápices de colores usados en la primaria. ¿Cómo los voy a tirar? Son preciosos, je

  10. 9 septiembre 2015 at 15:10 — Responder

    yo soy las del apego fácil. demasiado fácil y a muchas cosas. pero algo que conservo y me niego a descartar son semillas y pequeñas piedritas cuidadosamente seleccionadas a lo largo de mis años. hojas raras que voy disecando en libros y tréboles de 4, 5, 6 y hasta uno de 7 hojas. me apego a la naturaleza en donde encuentro alguna belleza especial y no puedo desprenderme. la nueva etapa está siendo mantener ese apego, pero a modo de registro fotográfico 🙂
    ese pirata me mata de amor!

  11. Carolina Derosa Merino
    9 septiembre 2015 at 17:43 — Responder

    Uy! piedra libre para mi! Tengo muñecas de mi infancia, figuritas con brillantina (no me pidan que las ubique lejos de mi porfa)
    Y hay prendas que las guardo y que adoro (aunque no me entran… pero no pierdo la esperanza)
    y ropita de mi hijo cuando era bb!
    soy terrible 🙂

  12. micaela
    9 septiembre 2015 at 19:51 — Responder

    Tengo tanto apego con todo que soy casi una acumuladora. Guardo botellas de leche vacías, por si sirven para jugar, medias sin compañeras por si me da un frenesí titiritero, cajitas de fosfoforos, tazas ajadas, y todo tipo de casi basura muy bien clasificada.

    • 9 septiembre 2015 at 20:32 — Responder

      “Frenesí titiritero”. Frase antológica!!!

  13. mariela
    9 septiembre 2015 at 22:53 — Responder

    Ufff q dificil para mi no apegarme a las cosas! Guardo en una caja de madera pintada x mi mama, coleccion de postales y cajitas de fosforos. Hasta hace poco tenia miles de jaboncitos q se habian puesto medio viejos y feos y decidi tirarlos (con gran pesar). Ygracias al cuidado de mi mama, tengo varios juguetes q hoy usa mi hija.
    Son pedazos de nosotros mismos, de nuestro pasado, nuestros gustos y deseos.
    Algo muy nuestro!

  14. Silvina Báez
    10 septiembre 2015 at 9:46 — Responder

    Tengo apego a mis libros ilustrados!!! Aún hoy de grande me producen felicidad los libros!

  15. Patricia Sánchez
    10 septiembre 2015 at 13:59 — Responder

    Realmente soy apegada a casi todo….mis cosas , las que me dan; las que encuentro por la calle….todo guardo p”por las dudas”, “por que quiza alguna vez lo necesite”.Se complica muchas veces porque no me alcanza el espacio

  16. Florencia
    10 septiembre 2015 at 14:08 — Responder

    Yo tengo apego por un buzo de polar que me regalaron cuando cumplí 15 (y ya tengo 29) y parece que hubiera crecido conmigo y se fue amoldando, porque siempre me quedó impecable! =)

  17. Andrea Paola Valdez
    10 septiembre 2015 at 15:17 — Responder

    Tengo apego con un libro que herede de mi abuelo en el que un dia de tanto leerlo y llevarlo a todos lados y moverlo de lugar en la biblioteca depegue una de sus tapas y aparecieron cartas de el a mi abuela, poemas y fotos…, ese libro es mi recuerdo permanente a mi abuelo Nicolas.

  18. romina
    10 septiembre 2015 at 20:22 — Responder

    Hummm tengo apego a las cartas, que nos escribíamos en los papeles cartas, que tenían dibujos como ser Sara Kay (que antigua), jaja, Kitty, y aquellas que podíamos intercambiar con las chicas en el colegio. Que buenos tiempos.. inolvidables..!!!!!

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