COMERSALIMOS

Salir con Emma&Rob: Hierba Buena tiene una larga vida

Hierba Buena Deli Natural
Avenida Caseros 454, San Telmo
Lunes: 9:00  a  17:00
Martes y miércoles: 9:00 a 0:00
Jueves y sábados: 9:00 a 1:00
Domingos: 9:00  a 0:00
Teléfono: 43622542
Sin reservas
Web
Facebook (aquí anuncian los menús y propuestas para cada día)

Primero fue un flechazo desde la vereda. Después rogué, hice ojitos, mandé señales con todo mi lenguaje corporal en modo “entusiasmo ON”. Porque estábamos en camino hacia el Parque Lezama y su calesita cuando pasamos por la puerta de Hierba Buena y fue un amor a primera vista. Pero la calesita es intocable, sagrada, así que el café estaba destinado a un resignado a la vuelta.

La calesita tuvo el éxito de siempre: tres o cuatro vueltas a toda velocidad (sí que va rápido!), una caminata por el recuadro del Parque y ahí si, torcer por la (tan, tan linda) Avenida Caseros para (¡al fin!) buscar una mesa dentro de Hierba Buena. Las de afuera estaba toda ocupadas.

La calidez casi cinematográfica que se veía desde afuera se hizo más y más cálida y mucho más cercana adentro. Tranquilo, confortable (y eso que era feriado y el día empujaba a salir a la calle, a meterse en bares generosos), el saloncito apenas lleno nos encantó tanto como la vereda. La mesa, cubierta por un enorme, blanco y muy bien pensado papel blanco se convirtió en el inmediato centro de atención para Emma (el mozo, prestísimo, alcanzó ni bien entramos una canasta con crayones).

Hierba Buena es un restaurante vegetariano-bar-bar de jugos. La propuesta a la hora de la merienda no nos decepcionó en lo absoluto. Probamos (Emma también) el delicioso Carrot Power, un jugo natural a base de zanahorias y naranjas. Betacaroteno y felicidad garantizados (y abundante: la jarra para dos terminó siendo para cuatro y medio). Coronamos el pedido con dos porciones de pastafrola (¿es frola o flora? Duda existencial.) riquísimas, frescas y con el equilibrio ideal entre humedad-proporción de membrillo-masa avainillada. La oferta de jugos es seductora y generosa. Lo mismo sucede con las limonadas: la clásica versión de limón-jengibre-menta es sólo para empezar.

Y hay más: una buena cantidad de cafés, infusiones y tés orgánicos, más servicio de mate a la mesa y a la carte. Una curiosidad: Hierba Buena no tiene gaseosas en la carta. Esto, que aparenta ser una osada decisión comercial, está directamente relacionado con la decisión de ofrecer un completo menú saludable, volcado a la comida natural, orgánica, que contempla la variedad y la calidad de sus ingredientes. La pastelería es tentadora (toda), y hay opciones interesantes para quienes quieran evitar los hidratos de carbono. Por ejemplo: yogur con manzana, sésamo, vainilla, canela, leche y cereales (¡yum).

Justo detrás nuestro, sobre la barra de la cocina, un par de panes enormes, recién horneados, se iban achicando a medida que las órdenes de sándwiches se acumulaban. Tuvimos que atarnos las manos y recordar el copioso almuerzo que habíamos comido hace poco para no pedir cualquier cosa que viniera en ese pan de cuento. Nos consolamos pensando que la próxima iríamos (a almorzar o a cenar) con hambre y tiempo para probar más platos (porque además de sándwiches, Hierba Buena ofrece entradas, ensaladas y platos principales suculentos como pizza vegetariana, malfatti de zapallo, ricota y espinaca, wok de arroz yamaní, veggi burguers y brunchs irresistibles). Además, venden productos naturales (de ahí el Deli que acompaña al nombre, creo yo).

La atención es muy amable y discreta. Hay a disposición sillitas para bebés. El baño de mujeres es grande: tiene un ante-baño en el que resulta muy fácil entrar con el cochecito para un cambio de pañales express. Precios: no es barato, tampoco es caro. La calidad de la comida y las bebidas le dejan a uno la sensación de que el precio que pagó fue justo por la dedicación y el esmero que tiene cada plato servido. El entorno es amable con los niños: hay una sillita mini, de esas de jardín de abuela. Y la vereda es ancha para correr y explorar, de arriba hacia abajo.  Hierba Buena nunca muere. Y si es hijo-friendly y apuesta a la alimentación saludable, tiene por delante una larga, larga vida.

 

4 cosas que dijeron

  1. 27 Febrero 2012 at 19:53 — Responder

    se come riquisimo.
    es muy lindo ambiente, con onda y musica
    en esa misma cuadra tambien está caseros, otro lugar super recomendable

    • 27 Febrero 2012 at 20:38 — Responder

      Hola Mari! No conocemos Caseros pero lo agendamos para pasar cuando andemos por la zona. Gracias por la recomendación!
      Un beso!

  2. 2 Marzo 2012 at 13:47 — Responder

    Siiii, es un muy buen lugar. Male va feliz por su limonada rosa. Todo muy recomendable.

    • 2 Marzo 2012 at 15:42 — Responder

      No probamos la limonada rosa! Ahora que el rosa empieza a ser casi el único color que nuestra hija ve, tenemos una excusa más para ir. Gracias por el dato! Besos!

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