COMERSALIMOS

Pequeña Sociedad: juegos, merienda y un rato libre

Pequeña Sociedad
Manuela Pedraza 2311
Ciudad de Buenos Aires.
Tel: 4701-4960 / 4704-5373.
Mail: info@pequenasociedad.com.ar
Web
Facebook

Horarios generales de juego:
Viernes de 17 a 20hs y sábados y domingos de 15 a 20hs.
Fuera de esos horarios: con reserva

Primero confieso: siempre me costó muchíiiisimo confiarle a Emma a cualquiera que no sea yo. Después maduré, se la solté un poquito al padre, y ahora ya llegamos al summum: la abuela.

Mientras doy tantos pasos firmes hacia una evolución total (ja!), hace poco me animé a una experiencia inédita (para las dos). Era un sábado frío, lluvioso, es decir: no plaza, no calesita, no arenero. No nada. Yo tenía una inevitable necesidad de café con leche con medialunas (de bar). Y ganas de salir (las dos, en verdad).

Así que me animé a intentar algo nuevo: Pequeña Sociedad. El papá de Emma y yo habíamos merendado ahí un par de veces antes, la última, yo embarazada. Nos queda cerca, nos gustó de aspecto y nos daba curiosidad ver a tantos niños entretenidos, mientras sus padres descansaban en el bar.

Porque de eso se trata Pequeña Sociedad: es un bar para padres y niños, que además tiene espacios especiales de entretenimiento. Es decir: es un bar, es un lugar de juego, una posibilidad de recreo familiar. Existe hace más de tres años (es bastante conocido, de hecho), y es una idea de Silvia (que fue partera durante 12 años) y Mariela Vernik (madre e hija). Las dos quisieron fundar un lugar en el que los chicos pudieran jugar, divertirse, mientras los grandes tuvieran un rato de relax para comer y tomar cosas ricas. Hoy ellas siguen a cargo, con la ayuda de Florencia Tepper y un montón de gente que lo mantiene animado y funcionando.

Ese sábado, entonces, fuimos con Emma, una de sus tías y una amiga con su beba más chiquita. Emma se entusiasmó al instante con la salita blanda para bebés hasta dos años. Las dos maestras jardineras y los otros bebés la recibieron muy contentos, y ella se abalanzó sobre maracas, cubos de tela, almohadones y se olvidó de mí por completo.

La salita está a continuación del bar, así que mientra me pedía un café con leche con tostadas de pan de campo y mermelada, me levanté varias veces para espiarla. Ella ni enterada, por supuesto, feliz con los juguetes, los nenes y la música.

El resto de la hora (que cuesta $35), mis amigas y yo nos la pasamos comiendo, charlando y olvidándonos del frío exterior. Cuando se cumplió la hora de juego, la fui a buscar. Me dio un beso, me pidió agua… y se metió de nuevo en la salita. Así que le pagué otra hora (valía la pena, era su primera vez jugando sin madre ni abuela ni padre a la vista) y volví a mi mesa a seguir comiendo. La variedad es amplia: mediaslunas, té, tortas, ¡mate! Importante: también tienen wi-fi, había varios padres con notebooks trabajando o poniéndose al día con los mails. Buen recurso!

Cuando Emma salió, agotada, le pedí una leche, que me sirvieron en un vaso de plástico con pajita ad hoc, y unas galletitas preciosas de Kitty, de las que no dejó ni las migas.Por lo que vi, tienen también almuerzos, con menú del día para grandes, y menú para chicos, siempre, para mediodía y merienda.

Además del bar y la salita blanda, tienen otra área para nenes de 2 a 6 años, en donde juegan y se disfrazan. No es raro cruzarse con mini leones y otros mini animales mientras caminás por los pasillos de Pequeña Sociedad.
Y para completar la oferta, tienen toda una gran variedad de actividades para niños (y para padres), como Bebés y Cía, grupos de juegos para bebés de 6 a 18 meses, acompañados de un familiar; Grupitos de Juego, que funcionan como  pre-jardín para nenes de 10 meses a 2 años y English for babies, para aprender inglés espontáneamente, en grupo, con papás y abuelos.

Para padres, como novedad, está la posibilidad de armar grupos y reservar las salas de juego fuera de los horarios de apertura al público general. Y más propuestas (como cumpleaños, actividades temáticas, animación en fiestas, casamientos, etc) que se pueden chequear acá.

Además de vencer (un poco) mi resistencia al despegue, Pequeña Sociedad sumó otras virtudes: está totalmente adaptado a las necesidades de padres e hijos (para cambiarlos, alimentarlos, entretenerlis); es cómodo, limpio y sobre todo, me pareció un lugar seguro para confiar un retoño.

No hay comentarios

Quiero decir:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *