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Matérniti, por Clara Lagos

Ayer iba a escribir una larga reseña sobre Matérniti, el nuevo libro de mi amiga querida Clara Lagos  editado por Maten al Mensajero. Iba a escribir sobre cómo la maternidad es una experiencia, para mí, tan compleja que me cuesta definirla. Casi, diría, abordarla. Una experiencia que (como leí justo ayer que escribió la ilustradora María Elina) te deja en una enorme soledad, porque no importa cuán presente sea la pareja que acompañe -si la hay y si no, la red que ayude-: como el dolor, como todas las cosas profundas y conmovedoras, se vive y se siente en el propio cuerpo; resuenan en la cabeza como un eco que golpea y vuelve, al infinito. El sueño, el amor, el miedo, la desazón, el desconcierto, la protección, son todas sensaciones que se encarnan y cuesta -tanto- compartir.

Pero me salió TODO mal: sin dormir por el insomnio de los hijos (sí, se pasan de noche), cansada por la (sobre)carga de actividades diaria, la falta de tiempo para escribir y los problemas técnicos (no me anda el blog). Porque las cosas regulares, las cosas malas, a veces tienen la propiedad del amontonamiento, de la confabulación, un poco como los Lego, y se apilan para hacernos el día aún más imposible. ¿Paradoja? Ponele.
Matérniti se ríe de esas cosas. Se ríe y se asusta, se espanta. Y cuando se espanta, enseguida se desespanta. Matérniti se ríe de cómo somos. No se burla. Experimenta. Oye. Sacude la arena de las galletitas, abrocha botones. Propone que la capacidad de superar los obstáculos, la capacidad de supervivencia convierta a las madres en superheroínas, con su propia Liga: la de las Madres Mutantes (nunca tan identificada). Matérniti se enoja, mucho se enoja. Insulta. Pero también acuna. Como cualquiera de nosotras, nosotros. No entiende, se conecta y se desconecta. Aprende de los golpes, de los manchones, de las preguntas fuera de lugar, de los consejos nunca pedidos.
Matérniti es un librazo que no baja línea. No pone a nadie contra la pared por desbordarse, por tener sueño, por extrañar de a ratos la vida de antes, sin hijos, puro tiempo libre y autocelebración. No dice que todo sea lindo, que todo sea feo. Se ríe y fantasea. Y eso ayuda. Tanto.

1 Comment

  1. Mara
    24 octubre 2018 at 16:09 — Responder

    Leerlo un placer. Leerte contarlo, otro. ?

Quiero decir:

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