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La pulpa se fue

Uno se puede enamorar de gente y de cosas. Y con cada, la excusa es diferente. Un ojo castaño, una textura suave, un verso, una frase que se queda dando vueltas por años; una manera de tratar, de ver el mundo; un color específico, que parece inventado para uno. Así me enamoro yo de las cosas, caprichosa, arbitrariamente. Así me enamoré de este libro (otro libroamor nuevo). “La pulpa se fue”, de Mauro Zoladz y Ana Sanfelippo, de la linda editorial Ediciones Tres en Línea.

Y pasan cosas que me fascinan con esto de escribir y tener algo de llegada a alguna gente. Por ejemplo, que Marcelo, el editor de Tres en Línea, me ponga en contacto con Mauro y con Ana. Que los dos me cuenten sobre su libro. Que intercambiemos con Mauro, desde Australia, mensajes de Whatsapp. Que me cuente un poco de su vida y que les deje unas ideas memorables a mis hijos, que escuchan atentos el intercambio. Que Ana me cuente libremente, como quiere, la manera en que vivió ilustrar este libro tan peculiar.

“La pulpa se fue” es una historia preciosa, sencilla, ingeniosa. No quiero adelantar, porque no quiero arruinar su gracia si revelo mucho más. Me ajusto a la contratapa: la pulpa del tomate tiene otros planes para su vida. Ya no quiere la huerta, ni estar en una pizza. Entonces hace lo que hacen los arrojados, los valientes: va en busca de esos proyectos. Está escrita en verso, algo que para mí siempre suma mucho, no sólo por la musicalidad sino porque los (mis) chicos disfrutan mucho de la rima (es un gran estímulo para jugar con el vocabulario y aprender nuevas palabras). “La pulpa” tiene humor, es absurda y -para mí- trae a colación valores fundamentales para compartir con los hijos (y con la raza humana en general): el coraje, la voluntad de construir la propia historia, la idea de que hay otras vidas posibles para los que se aventuran.

Y ahora, los autores.
Este es el primer libro de Mauro, que es economista y trabaja más con números que con letras, aunque está visto, eso no es un impedimento. Cuando su hijo mayor -Joaquín- cumplió cuatro años, le quiso regalar un cuento. Siempre, me dice Mauro, le gustó mucho leer y el teatro (hizo siete años de teatro y entonces “de ahí vendrá esa veta de exploración”, arriesga). Entonces escribió ese libro, hace cuatro años. El proceso fue muy lindo: de ahí salió ese cuento-regalo que no va a publicar nunca, pero que tiene un gran valor afectivo. Tanto le gustó eso de escribir, que quiso ver cómo podía continuar… y desde entonces trabaja sus textos en el taller de Silvia Schujer.

Inevitable para mí preguntarle -algo que todos le preguntan, parece- cómo se le ocurrió escribir un cuento en el que la protagonista es una pulpa de tomate. Insólito y genial. La explicación es igual de buena: “yo suelo hacer las compras los sábados por la mañana y siempre el tema de comprar salsa de tomate me puso en una encrucijada, porque no soy buen cocinero. Entonces, siempre esa parte de la compra iba por encargo. Y yo no sabía qué comprar: si la de pulpa, la de perita, la salsa, con piel, sin piel. Nunca sabía qué salsa de tomate comprar. Y se ve que me vino la pregunta. Creo que detrás de todos los textos de la literatura hay preguntas por responder. En mi caso fue ¿qué es la pulpa? Y la respuesta me la dio el lenguaje, a mí me gusta jugar con las palabras” (acá hago una elipsis para no revelar la historia). Entonces Mauro hizo un juego, un ejercicio y le dio vida -y un romance, ya verán- a su heroína. El arrojo, dice Mauro, que pone a la pulpa en busca de su destino, es el motor que pone en marcha toda la historia y la lleva. Con esa velocidad, dice, así de fluido fue el nacimiento del poema. Que después se transformó en este libro feliz, de un autor feliz que encuentra en la escritura un mundo paralelo que lo hace… ¿ya escribí feliz, no?

También me di el gusto de charlar por mail con Ana Sanfelippo (no se pierdan su trabajo. Es una ilustradora brillante!). La cito: “Fue una alegría descubrir un texto como el de Mauro, que parte de una premisa absurda y sostiene el humor en todos sus versos. Cuenta con una protagonista muy enérgica y libre y difícil de representar, al menos en principio. Enfrentarse a dar vida a algo que pertenece al mundo de lo irreal, habilita un sin fin de posibilidades a explorar. A su vez, esto mismo hace divertido al proceso de trabajo y plantea desafíos. Y finalmente creo que encontré el tono adecuado en el que texto e imagen dialogan fluidamente.  Con Marcelo y Mauro el intercambio fue rico, conversamos acerca de darle una vuelta al final desde la imagen, que relativiza y amplia lo que el texto puede estar contando. También hubo conversaciones interesantes acerca de diversas aristas de la historia, qué acciones pueden o no causar tristeza, asombro, curiosidad a los distintos personajes, manifestarlo pero a su vez desdramatizarlo y adecuarlo al tono de la historia. Me sentí muy libre trabajando”.

Siempre me preguntan sobre las edades recomendadas para los libros. No suelo prestarle atención a eso, confieso. Así que mi recomendación es: apto para niños que les guste que les lean.

Ediciones Tres en Línea 
Acá está el listado de las librerías en las que se consiguen La pulpa se fue y los otros libros de Ediciones Tres en línea

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