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La hermosura quieta de un robot de madera

Conocí La Barda Juguetes de casualidad. Algo en esa quietud suave de los robots (que uno imagina de metal, o de plástico, pero acá no, todo lo contrario) me generó ¿qué? ¿Ternura? Sí, seguro fue eso. Por culpa de algunos cuentos de Bradbury (especialmente Canto al cuerpo eléctrico), la película El Gigante de Hierro y hasta Gigantes de acero tengo cierta debilidad por los robots.


La Barda es lo que hace Iván (también es profesor de arte y lleva un estudio de diseño con su amigo Pablo) para oxigenar y variar el trabajo en su taller, cuando no está esculpiendo. Son esos robots que veía de chico en dibujos animados y las naves que dibujaba los que hoy se articulan en sus figuras. Ahí se unen el placer lúdico, la composición y el descubrimiento de nuevos movimientos, que atraviesan el boceto para volverse reales. Cada robot tiene su personalidad, sus misiones creativas, constructivas, no bélicas. Todos tienen un lugar, un sentido de pertenencia en el colectivo de los robots.

Que sean de madera es algo que él no imaginaba. La madera es, dice, versátil, económica, sencilla, dúctil para trabajar. Le reveló perfumes, colores, vetas y connotaciones naturales. “Es ahí donde apareció esta ironía, la del robot de madera. Puede ser que acá comienza toda la reflexión que se deriva de pensar la cuestión del robot como imagen de mundo tecnológico vs. mundo natural. Que sean de madera es muy importante, los hace más reales, más cercanos a una experiencia táctil-emotiva. Como me dijo alguien una vez: tienen alma. La madera nos reconecta con un universo más cálido y confortable, se genera un vínculo distinto con el objeto”.


Sobre lo sustentable en La Barda, comparte una reflexión lúcida: “La madera sale de los árboles y para que eso suceda hay que cortarlos. Esa es la parte triste que no me gusta, porque no tenemos en Argentina maderas semiduras de reforestación. La madera tiene un impacto despreciable si se convierte en residuo. Pero me interesa pensar lo reciclable como el momento en que se agotaron todas las instancias de conservación del objeto. Es decir, hacer un juguete pensando en que tiene que ser para toda la vida, que no hay necesidad de desecharlo, inclusive se puede reparar si se quiere. Pero esta lógica en el sistema actual es poco frecuente“.

Me cuenta el proceso de armado de los robots. Semi artesanal, dice. Con piezas prefabricadas que se adaptan a procesos de mecanizado, para poder cumplir con sus funciones. Y con piezas especialmente hechas, en madera seleccionada, nueva y reciclada. Todo el proceso de preparación, armado y distribución lo hace en persona. Lleva los pedidos (de Capital y alrededores) en bicicleta.
Después de conocer la historia, sus robots (y sus naves) me gustan mucho, mucho más.


La web de La Barda Juguetes
En Facebook (son imperdibles las fotos de robots que sube Iván y las que le mandan los compradores).
Mail: barda.juguetes@gmail.com
Envíos a todo el mundo

1 Comment

  1. valenzuela
    7 Marzo 2015 at 23:16 — Responder

    hola soy tecnico juguetero me gustaria mostrarles mis diseños travajos con dinosaurios articulados en madera reciclada el face se llama: valenquispark ….pueden entrar y ver nuestros proyectos

Quiero decir:

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