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Krafty: al vuelo

Difícil elegir un juguete después de la Navidad. Difícil responder al vacío existencial que ese aluvión de regalos (¿soy yo o cuando éramos chicos recibíamos mucho menos y de todos modos éramos felices?) deja, como una estela culposa y un poco desesperada. Ahora toca Reyes. (Y en casa, después, cumpleaños. No, en serio, me cuesta saber qué hacer).

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Y llega, como por arte de magia, uno de los hallazgos que cierran el año e inauguran el nuevo. Krafty me resuelve la inquietud: un juguete sustentable (hecho de cartón en su mayoría reciclado, a tono con la conciencia que hoy los chicos tienen sobre lo importante de cuidar el planeta), maker (para hacer, es decir: no todo está resuelto), que luego sirve para jugar y sí, no va a pasar pero lo estoy empezando a mirar con cariño (porque es tremendamente lindo): no quedaría nada mal como decoración en el living. Pero no. Retrocedo dos casilleros.15622277_249672805462924_7149812431843770314_n

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krafty

 

Krafty es el emprendimiento de Patricio y Carolina, entusiasmados con la posibilidad de hacer un juguete para hacer. Los cito: “nos encantó la posibilidad de poder producir disparadores para que los chicos imaginen, creen aventuras y poder compartir ese mundo. Es un trabajo que da licencias para jugar y alimentar ese niño que llevamos dentro.  Somos curiosos y nos encanta el DIY, por lo que buscamos que los juguetes respondan a eso. Queríamos que haya una participación activa de los chicos y los padres en el armado, porque genera un momento de juego y de compartir. Y sobre todo que los juguetes sean intervenibles, que los chicos puedan volcar su mundo y hacerlos únicos“.

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El avión, cuentan, nació después de mucho pensar e imaginar juntos. “Tenemos varios modelos más en el tablero, que iremos lanzando en los próximos meses, pero preferimos que sean sorpresa” (oh, ansiedad, lo siento. Lo intenté). Desde Saint-Exupéry hasta Howard Hughes, pasando por Snoopy y su némesis, el Barón Rojo ¿quién no quiso tener un avión y pilotearlo sobrevolando la mesa de la cocina, las camas? ¿Inventando batallas y aventuras sobre la campiña del dormitorio? (Hace poco, en viaje por la ruta, veía a un aeroplano dando vueltas entre las nubes, sin rumbo, y pensé “ahí hay alguien jugando”).
Les dije: el tema de Reyes está (muy felizmente) resuelto.
(También disponible en Mercado Libre).

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