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Kom: la invasión de los colores

La primera vez que me topé con Kom tenía apenas 9 semanas de embarazo. Pero como ya me sentía en condiciones de empezar a pensar en un niño real (ja!), me entusiasmé con esa feria de diseñadores independientes para chicos. Ahí estaba Pablo con sus colores y sus estampas únicas, icónicas, que inesperadamente rescatan (y bien rescatadas) referencias a elementos locales como las llamas y los cactus, sin perder su indiscutible tono pop.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eso, en principio, fue lo que me fascinó de Kom: los dibujos, los colores democráticamente distrbuidos en prendas (simples, usables, básicas, cómodas) para niños y niñas. Algo que, estaremos todos más o menos de acuerdo, no suele abundar en las propuestas de moda infantil. Ni los colores brillantes, ni las estampas contundentes, ni todo eso combinado. Y es extraño: al menos en mi caso, siempre elijo los colores vibrantes, las combinaciones de texturas, porque me parece que transmiten alegría y entusiasmo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por ese entonces, Pablo se manejaba vía su página web, algunas ferias y pedidos online. Pero ahora acaba de estrenar un precioso taller-showrooom en una amable esquina de Colegiales. Ahí es donde todo se concentra y las formas y los colores se vuelven magnéticos: muñecos de tela, portanotebooks, géneros para tapicería (fabulosos) y bodys, calcitas, mantitas, remeras, pantalones, vestidos para bebés desde tres meses y nenes y nenas hasta los ocho años.


La clave de Kom es que las prendas (y todo lo que hace) sean útiles. Que la ropa no sea molesta, que no incomode para estar tirados o jugando. Pero que, al mismo tiempo, sea lo suficientemente linda como para usarla en una salida.
Pablo se entusiasma cuando cuenta que sus clientes reciben con aprobación las combinaciones cromaticas más revolucionarias.

Pablo es diseñador gráfico y tiene una larga experiencia en textiles, que derivó en la búsqueda de su propio rumbo. Así nació Kom: del deseo de experimentar con los colores, con los estampados y las formas. Y también fueron sumándose premisas que convierten a Kom en algo más que una marca más de moda infantil: el uso de algodón de calidad, la elección de la serigrafía como método de estampa y las tintas al agua que no contaminan y hacen del proceso algo mucho más sustentable; el trabajo con cooperativas de costureras, apostando a la responsabilidad en el proceso de producción de cada pieza.

Con la apertura del taller, dice Pablo, sabe que va a poder experimentar más, probar, ensayar. Como las increíbles estampas que está preparando junto a la artista Irana Douer, o las que un ilustrador noruego le propuso hacer, de la nada, cuando lo contactó desde Oslo vía internet. Así podrá explorar e ir generando espacio para nuevos referentes. “La gente dirá, después, qué es lo que está bueno”. También piensa desarrollar más el área de decoración y (¡cruzo los dedos!) probablemente incorpore algunas prendas para mujeres. ¿Se viene el boom de las madres coloridas?
Para la primavera-verano 2012 Kom promete monos, vestidos frescos, comodísimos y muchas estampas nuevas, híper alegres, como ya es costumbre.

(Click para ver más prendas)

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Kom está liquidando la colección invierno 2011 (para aprovechar!). También hay juguetes (ideales) para el día del niño. Y de estreno, una nuevísima fan page en Facebook,
El showroom está en Conesa 600, Capital, y abre de jueves a sábados.
Teléfono: 54 30 70 96

 

 

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