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Fanny&Alexander: como un jardín secreto

Camino por unas calles tranquilas, llenas de árboles que no esperaron el fulgor oficial del 21 de septiembre para estallar en verde. Me siento una turista -qué lindo es turistear en la ciudad de uno-. No conozco a dónde voy, aunque tengo el papel con la dirección abollado en la cartera.

Busco la altura, doblo en la esquina y donde tendría que haber otra calle está el Museo Metropolitano de Diseño. Hermoso, señorial, con su café que empieza en los adoquines del frente y se extiende hasta el fondo del saloncito. Entrando por la puerta del museo, y subiendo por la escalera hasta el primer piso está uno de los lugares más lindos que conocí en Buenos Aires: Fanny & Alexander, una tienda de ropa, juguetes, coleccionables y libros para niños, que parece salida… de un libro para niños.

Fanny & Alexander es como un jardín secreto, lleno de rincones y cosas por descubrir. Oficialmente existe desde mayo, así que es un pequeño secreto a voces que pasa de boca en boca, como muchas cosas increíbles. Yo lo conocí gracias a PicaPau Yan.

Delfina es la anfitriona y respondable de este lugar tan exquisito. Me recibe en el salón largo e impecable que huele a madera y a libros. Al fondo, una ventana se enreda entre las hojas de una planta trepadora, y un helicóptero antiguo en miniatura sacude sus aspas esperando que algún chico lo haga volar.

Me cuenta Delfina que Fanny & Alexander es el producto de haber sumado sus gustos, de sus ganas de hacer algo distinto, relacionado con el mundo infantil. Inspirada en sobrinos, hijos de amigos, y con mucha información de otros lugares -ella va y viene de Oriente a Occidente, durante todo el año-, inventó esta marca-lugar. Porque Fanny & Alexander es una juguetería, pero también es una tienda de ropa, una librería y un espacio para visitar y quedarse, para pasar la tarde.

Exceptuando los libros (en distintos idiomas, uno más hermoso que el otro y también hay de Pequeño Editor), todo lo que está a la vista en Fanny & Alexander es de propio desarrollo. La ropa para nenes y nenas de hasta seis años (¡deliciosa!); los zapatitos; los juguetes de madera -irresistibles-; la casita-mueble; los animales de crochet de Yan; la papelería -con papel carta que viene con el punteado para armar un avioncito que en verdad remonte vuelo-. Todo, dice Delfina, hecho con la ayuda creativa de los artesanos que producen los juguetes, a quienes más bien ve como colaboradores, como personas que suman belleza y posibilidades a su emprendimiento (y cuyos éxitos celebra con entusiasmo).

Las ilustraciones que identifican a Fanny & Alexander son únicas. Delfina eligió a Max Dalton, un talentoso ilustrador/diseñador argentino con mucho reconocimiento internacional, para que desarrollara la identidad de la marca y dibujara a los dos hermanitos (sí, es un homenaje a la película Fanny & Alexander de Bergman). Además de los hermanitos, Max también inventó toda una línea de animales, que también son protagonistas de la marca, y que buscan representar un mundo en el que los animales y los niños conviven en paz, sin domesticación y con armonía. Nada está librado al azar: la elección de los colores, las líneas, las texturas, todo responde al mismo criterio y a construir la identidad de Fanny & Alexander.

Esas ilustraciones se convirtieron en cuadros, postes y papeles que también se pueden conseguir en la tienda. Y, realmente, con niños en casa o sin ellos, son ítems de decoración encantadores.

Una de las cosas más llamativas de esta tienda es la ubicación. Nadie podría imaginar que en el medio de la calle Castex, en el primer piso del museo, hay un lugar para niños. Delfina me cuenta sus experiencias en Japón, y me habla de los destination shops: son tiendas que están en edificios, sin señalización o vista a la calle. Y, en general, reconoce, han sido esos lugares casi escondidos donde encontró las cosas más sorprendentes en sus últimos viajes.

Es la localización, es el diseño y la novedosa disposición del espacio lo que le permite a Fanny & Alexander tener ese aire tan sereno, tan íntimo. Donde (y realmente se nota), la experiencia de compra no es agresiva ni invasiva, sino que hay espacio para disfrutar de la comodidad de un enorme sillón que mira hacia la chimenea (y no hacia los estantes ni los percheros). Y es un lugar ideal para que Delfina pueda pensar, para un futuro cercano, en organizar allí actividades no comerciales para niños.

Muebles, comida saludable y animación (en eventos infantiles) son los próximos proyectos que cultiva Delfina. Mientras tanto, Fanny & Alexander va sumando piezas y objetos a su colección. Y gracias al boca en boca, se va transformando en un lugar ideal para perderse, junto con los niños, y disfrutar de una selección de cosas maravillosas, en un ambiente cálido y amigable.

Fanny & Alexander abre de lunes a viernes.
Los sábados el Museo está cerrado, pero son flexibles para recibir a quienes no pueden acercarse los días de semana.
Castex 3217
Ciudad de Buenos Aires
Tel: 011-4807-0735

 

 

 

1 Comment

  1. […] Emma & Rob […]

Quiero decir:

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