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Ese sándwich me está sonriendo

Preparar la comida, no, empiezo de nuevo: pensar qué comer cada día, mediodía y noche (haciendo la vista gorda en cuanto al desayuno y la merienda que, supongamos, son más fáciles de resolver) puede ser muy tedioso. Inabordable. Agobiante. Aburrido.

Y la cosa se complica un poco más cuando ya no se trata de cocinar para dos sino que se suman niños, bebés, y más  y más hijos. Que, además, no sólo tienen que comer variado, saludable y sustancioso, sino que además manifiestan el aburrimiento o el rechazo de formas mucho más rotundas que un resignado “Ah, otra vez pasta?” de un adulto.

En mi caso, uso mucho internet como fuente de recursos. De ideas, bah. También tengo un libro de cabecera en la cocina. Pero internet es, sin dudas, lo más interesante a la hora de buscar qué hacer y cómo hacerlo.

foto pequerecetas.com

En distintos sites fui encontrando algo muy gracioso que, sin dudas, puede funcionar muchísimo con niños de dos años, pienso, para arriba: comida con formas. Comida artística. Comida como de juguete, pero de verdad.

 

Con un poco de mano, pulso firme e ingenio, se pueden hacer cosas como estas.
Hay miles de sites que proponen recetas para niños. Yo visito frecuentemente Pequerecetas y Cute food for kids, que enseñan paso a paso, con tips, elementos y mucho detalle, cómo preparar los platos y resolver almuerzos y cenas mucho más entretenidos (para todos, seamos honestos. ¿Quién se puede resistir a un sándwich con forma de koala?).

foto decopeques.com

 

 

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