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Esa Casita de Libros

Desde hace un tiempo, sin conexión aparente, me empezaron a contar historias que pasan en La Cumbre. Vidas que cambiaron. Una casa que fue creciendo desde el suelo, con la fuerza de voluntad -y el trabajo duro, puro cuerpo- de una chica que decidió que ahí estaba su lugar en el mundo. Gente que se cansó de la ciudad, de los ruidos, de las bocinas, y cambió farmacias 24 horas abiertas por sierras y plantas que crecen, tozudas, empujando la voluntad de una aridez que pone espinas en todos los rincones.

Vi que Cecilia Afonso Esteves (si leen este blog saben que siempre sigo su trabajo) hizo una muestra en un lugar allá, en La Cumbre. Y más allá de la muestra, impecable, me quedé enamorada del lugar. Porque pensé: si tuviera que empezar de nuevo, si me animara a irme al lado de los cerros, es exactamente lo que soñaría hacer.
Busqué el contacto de Casita de Libros, escribí. Y me encontré del otro lado con Lucía Mancilla Prieto, ilustradora, con la que me crucé hace algunos años en un ciclo para niños.
Le hice preguntas, todas éstas (es un texto largo) para saber la historia de Casita de Libros. (Planifico, desde ya, un viaje para conocerla). Así de hermoso y bien escrito me lo contó Lucía.

“Casita de Libros es una tienda dedicada al libro ilustrado con énfasis en la literatura infantil y juvenil, fanzines y ediciones de artista, una selección de música que acompaña el espíritu de todo lo que nos gusta y algunos objetos elegidos especialmente: muñecos hechos a mano, cerámicas.  La pensamos y atendemos Federico (Federico Durand) y yo, Lucía (Lucía Mancilla Prieto).
Fede es músico dedicado al género ambient (aquí su música), coleccionista de cinderellas (sellos postales no-filatélicos de entre fines del s. XIX y principios del XX, editados en pequeñas cantidades por instituciones de caridad mayormente europeas en las que participaron los mejores ilustradores de su tiempo, muchos de ellos autores de libros infantiles como Lotte Reiniger, Heinrich Vogeler, Sybille Von Olfers) y profesor de literatura.
Yo me dedico a la ilustración de libros infantiles desde el 2008 y me encantan los libros, los jardines y el chocolate. Juntos tenemos a nuestra hija María Luisa, y cuando ella nació, la ilusión de vivir alejados de la ciudad cobró más fuerza y nos mudamos a La Cumbre, un pueblo 90 km. al norte de Córdoba capital, en el Valle de Punilla”.
“Con Fede siempre tuvimos la ilusión de tener una tienda desde la cual compartir con otros las cosas que nos dieran felicidad. La casita funciona en un anexo de nuestra casa, una tradicional propiedad en el centro de La Cumbre en la que años atrás funcionó una casa de té que es recordada con cariño por locales y visitantes. La pequeña construcción que alguna vez sirvió de garage a la propiedad fue transformada en un departamentito por sus antiguos dueños y hoy es nuestra tienda. Tiene un frente que da a la calle con una ventana desde la que se ve el interior lleno de libros. La ventana está rodeada por las hermosas flores y seres del bosque que nos pintó nuestra querida amiga y vecina Cecilia Afonso Esteves y la entrada es a través de un jardín poblado de plantas y flores.
Y están los libros, los hermosos libros”.
“Ya cuando vivía sola en un departamento en el centro súper céntrico de la ciudad de Buenos Aires tenía una biblioteca muy grande en la que fui guardando, con el paso de los años, libros de arte y arquitectura primero, y libros con historias ilustradas que fueron trazando mi descubrimiento del género como lectora y como ilustradora y que fueron ganando más y más lugar.
Cuando con Fede unimos nuestras casas y nuestros libros esa biblioteca se transformó en algo más: Federico tiene una visión de la belleza que se integra plenamente con la vida y la transformó en un tokonoma de objetos bellos y un faro guía del sueño de lo que podría ser una tienda en el futuro. Los libros pasaron a tener otros compañeros: pequeñas figuras de madera, postales y fotografías de tiempos y lugares remotos, memorabilia de momentos felices y de la infancia, música, flores”.
“Tenemos una fe plena en los libros que ofrecemos en la casita y estamos motivados por su belleza. Su contenido y su materialidad nos hacen muy felices y creemos que es un efecto que se expande y acompaña a todos los que se encuentran con ellos.
Elegimos los libros basándonos principalmente en nuestro gusto y conocimiento de los sellos más interesantes que hay actualmente en el género. Buscamos tener títulos nuevos y clásicos en ediciones cuidadas. Tenemos libros breves e historietas para primeros lectores, libros con ilustraciones, libros álbum, novelas ilustradas e historietas en formato novela, tiras de humor, de aventuras, dramáticas. Casi la totalidad de los libros es en español, con algunas excepciones, dado que incorporamos “libros silenciosos” o los silent books que trascienden las barreras del idioma”.
“Los libros llegan, en su mayoría, desde Buenos Aires, provistos por las mismas editoriales o distribuidores. Y también están los ejemplares raros que llegan con nosotros de algún viaje o adquiridos en España. Nos damos el gusto de tener títulos difíciles de conseguir aún en la gran capital.

Casita de Libros abrió al público muy recientemente, finalizando la temporada de verano y nuestro público es muy variado. Casi todos los que han visitado la tienda han vuelto a buscar más libros o a “chusmear” las novedades. Muchos de ellos no están habituados a este tipo de libros, con tanta ilustración y variedad de temas y formatos. Sucede que vienen a buscar libros para los más pequeños de la familia y terminan llevándose alguno para ellos. También tenemos la alegría de haber despertado en algunos el coleccionismo de este tipo de libros”.

“Nos gusta organizar eventos para pasarla bien y compartir el espacio con nuestros amigos y vecinos.

La Cumbre se ubica en la falda de sierras muy antiguas. Es un pueblo muy bello, de casas antiguas de estilo inglés y alemán y jardines diseñados y cuidados por sus propios dueños. El paso de las estaciones está muy marcado y cada momento del año tiene su propio encanto. Los colores del paisaje varían del verde intenso, al amarillo, al gris y nuevamente al verde. Los olores, de las flores de primavera a la tierra húmeda del verano y leños quemados en chimeneas y salamandras durante el otoño e invierno. En el barrio resuenan los perros, las cotorras, las torcazas y, cerca del arroyo, las ranas. En el monte sólo silba el viento y, con suerte uno se cruza con venaditos. El monte ondulado esconde muchísimos secretos, es austero y hermoso”.


“Hasta el momento organizamos la muestra de originales de nuestra querida amiga Cecilia Afonso Esteves que tuvo una apertura con concierto y un cierre con merienda y muy pronto organizaremos un nuevo encuentro con narraciones en kamishibai por Luján Ramón y musicalizada en vivo por Fede y presentación de libros”.
Casita de Libros fanpage
Instagram
Alberdi 400, La Cumbre, Córdoba

1 Comment

  1. zorro_amarillo
    2 Junio 2017 at 19:27 — Responder

    Hermosa historia! Hermoso lo que hacen!!!

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