DESTACADOSLEERMISCELANEA

Entre la A y la Z, el mundo

El día antes de mudarnos embalaron todos los libros de los niños. No quedó uno. Y cuando se hizo de noche, la pregunta llegó con la velocidad y la fuerza de un meteorito: “¿y ahora qué nos vas a leer?”.
El hábito de la lectura antes de dormir empezó a los seis meses de mi primera hoja y hoy seguimos, alternando una noche cada lector. Es casi inamovible. Y aunque a veces estoy cansada o malhumorada, termino comprometiéndome con la lectura, lo suficiente como para hacer voces y ponerle el cuerpo a la historia.


(El vestido tan, tan hermoso, es de la nueva mini-colección de indumentaria para bebés y nenas de Bla Bla Textiles).

Decía, entonces, que era la hora de leer. Pero yo tenía un as en la manga. Un milagro de mudanza. Esa misma tarde, mientras ellos estaban fuera, llegaron dos libros (y una notita amorosa, que guardo y atesoro) a (nuestra ex) casa. Uno es “De la A a la Z”, de nuestro amado Gianni Rodari. Editado por Loqueleo (Editorial Santillana), es una compilación fabulosa, alfabética, de distintos textos de Rodari, publicados antaño en distintas ediciones.

Si no leyeron nunca a Rodari, déjenme recomendárselo. Rodari, italiano, hijo de un panadero piamontés, estudió para ser maestro y luego fue periodista. Y en la década de 1950 empezó a interesarse por la literatura infantil. A partir de ahí, iluminado, fue construyendo una obra amorosa, valiosa, llena de humor e inteligencia, con una visión irónica -pero no burlona- sobre el mundo, los hábitos de los adultos, las costumbres.

“De la A a la Z” rueda entre las reglas y las infracciones a la escritura -con una muy buena traducción, considerando las diferencias entre el italiano madre y el español-, y mientras tanto cuenta y entretiene con las aventuras y desventuras del profesor Grammaticus, el origen de la palabra llanto, el lamento de los decimales. En verso y en prosa, cantado y contado, es un libro delicioso, que por momentos rima, por momentos resuena en carcajadas, se entrecorta y regresa, cuando regresa el aliento, y sigue, como un juego, como un rato libre.

Recomendado: a partir de 8 años (pero yo no esperaría tanto).
Más info, acá.

 

No hay comentarios

Quiero decir:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *