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El mundo byLele

Lo bueno es que las sorpresas no se acaban nunca. Y que todavía mi capacidad de asombro (mi también quiere decir «la», porque calculo que esta misma fascinación la comparten quienes leen lo que encuentro, lo que escribo) está intacta. El mundo byLele es una prueba de eso.

CASITA COCINA + JUANA

Lele hace cosas increíbles. Es arquitecta. Viene de una familia que siempre valoró las cosas de buena calidad, que perduran en el tiempo, esas cosas que se heredan (como se heredan ciertas aficiones) y se cuidan y quieren. Me cuenta (transcribo, porque la historia es tan linda): «Crecí viendo a mi papá siempre con alguna herramienta en mano dedicando tiempo a su pasión de crear, y sumado las que me fue regalando para cada cumpleaños, me despertó otra necesidad: hacer con mis manos, investigar materiales, crear. Eso se potenció con la llegada de Juanita, mi hija». La excusa perfecta para hacer (para ella) todas esas cosas que Lele había soñado para sí misma.

CASITA ARTE + JUANA

Eso que hacía de chica (desde inventarse un montacargas para subir y bajar cosas hasta enfundar con celofán de color las lámparas y fantasear con hacer su propio baño en suite), ahora con más experiencia y «el ojo más entrenado» (y más herramientas) está más vivo que nunca. Manteniendo la misma libertad. El disfrute intacto.
Lean qué maravilla: cuando empezó a caminar, su Juana se hizo ama y señora del primer estante de una gran biblioteca que habían mandado a hacer para el living. Lele vio en ese gesto un motivo más que suficiente para empezar a construirle espacios a su medida, a su escala.

CASITA ARTE

CASITA COCINA

Así empezaron las casitas. De un dibujo que Lele tenía en la cabeza a las manos. A las herramientas. De la idea a la forma real. Las casitas están enteramente hechas con material reciclado: madera reconstituída y materiales en desuso que se reciclan con ese fin (MDF reciclada, pintada con pinturas al agua, no tóxicas). Tubos de papel higiénico, papel de cocina, palos de escoba, tuppers, descartes de telas, tapones de corcho, latas de alimentos. Cada casita es un mundo. No hay modelos para nenas o nenes: hay profesiones y acciones para descubrir, para desarrollar habilidades, disciplinas. Hay juego, cobijo, devoción por lo hecho a mano. Y el entusiasmo (compartido con los hijos) de compartir ese proceso de guardar piezas que luego se van a transformar en algo más. El plus: el trabajo artesanal, que hace que cada pieza sea única y ambientalmente respetuosa.

CASITA LECTURA + JUANA

CASITA LECTURA

CASITA TOBOGAN + JUANA2

Son escenográficas. Cumplen ese sueño de la casita infantil (¿quién no se hizo una casa con mantas, con cajas, con sillas?) y permiten componer un juego desenchufado, creativo, constructivo.
Lele construye un mundo para niños con las piezas que el otro mundo más grande (el de los adultos, muchas veces demasiado ocupados para ver qué hacemos con las cosas) termina por descartar.

CASITA TOBOGAN + JUANA

CASITA MERCADO

FLECHAS + BLOQUES

CIRCULO + BLOQUES

Y, atención, ahí no se acaba lo que es capaz de hacer/reciclar Lele: en su tienda online hay un contenedor fabuloso (adulto friendly, hay que decirlo), alfombras y pies de camas, una biblioteca colgante, una (increíble) cama de hierro, piezas de madera. Todo hecho, pintado, trabajado a mano. Todo con tiempo.
Como cuando era una nena.

Recomendadas a partir de los 18 meses
Web/tienda online
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1 Comment

  1. Sofia badino
    15 abril 2016 at 9:15 — Responder

    Lele, me encantó todo!!! Felicitaciones, espectacular 🙂
    Besos!

Quiero decir:

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