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Cottonpom: el justo amor

Hace rato largo ya que sigo a Cottonpom y tenía pendiente escribir sobre este proyecto tan particular, tan éticamente responsable, alineado con el comercio justo y la sustentabilidad y -, hay que decirlo- tan precioso.


Cottompom desarrolla regalos de nacimiento, con la idea de ofrecer algo diferente para la llegada de un bebé querido. “Creamos sets en tres talles, recién nacido, 0 a 3 meses y 3 a 6 meses y una línea de accesorios para bebés (mantas recibidoras, baberos, gorritos). Presentamos los sets de regalo en una línea de cajitas de cartón reciclable que incluye una tarjeta que cuenta por qué ese presente es diferente y qué valores son los que se transmite”, explica Julia.
Porque justamente acá está la clave de todo: además del diseño de las prendas -y las estampas, ya ven, una hermosura-, los productos están confeccionados en algodón 100% orgánico, traído del Perú, con certificación Global Organic Textile Standard.
Julia explica: “El algodón tradicional es tratado con blanqueadores y tintes dañinos (como el cloro, peróxido de hidrógeno, dixina y formaldehído, además de metales pesado como cromo, cobre y zinc),  que son sustancias dañinas para el ser humano y el medio ambiente y pueden quedar residuos en la tela, que la piel absorbe. Sabemos que la piel del recién nacido es entre un 40% y un 60% más delgada que la de un adulto y es por ello que nos enfocamos en los primeros meses de vida para crear nuestras prendas de bebé”.
El algodón orgánico es cultivado con semillas naturales (no modificadas genéticamente), en campos fértiles, libres de pesticidas, libres de herbicidas y libres de fertilizantes químicos sintéticos. “Para evitar estos componentes se trabaja mediante la rotación de cultivos. Mediante este proceso no se contaminan los acuíferos, porque al no utilizar sustancias químicas nocivas se evita la contaminación por filtración a la napas. La fauna y flora que rodea a estos cultivos tampoco se ve afectada. Gracias a esta técnica se consigue un algodón muy noble, de buen cuerpo y calidad que además resulta hipoalergénico, al no haber entrado en contacto durante su proceso con sustancias irritantes. Es importante también destacar que esta práctica beneficia también a los agricultores, ya que reciben salarios más altos al evitar los costos de los productos químicos”.

La colección 2018 se llama “Frescura”. Y es ¡espectacular! “En esta colección, además del clásico algodón orgánico en color natural, sumamos género orgánico en color verde manzana. Este nuevo color fue el punto de partida para nombrar a la colección como Frescura, porque necesitábamos que el hecho de sumar este nuevo color no le quitara la naturalidad y frescura con la que nuestros clientes están acostumbrados con la línea de algodón en color natural. Para transmitir frescura elegimos hacer estampas de frutas y nos inspiramos con naranjas, manzanas y ananás. Es así que también incluimos flores y naturaleza. Necesitábamos jugar con estampas que funcionaran muy bien tanto en género color natural como en verde. Otra novedad en esta colección son las estampas en dos y tres colores”.
Otro valor, que también destaca: las colecciones de Cottonpom son anuales. “No separamos las colecciones por primavera/verano y otoño/invierno”. La idea va en contra de cambiar las colecciones y estimular el consumo desmedido, como propone el fast fashion.
¿Y estampas? Julia cuenta: “Esta etapa es la que más me gusta, porque me doy el espacio de jugar con dibujos, tramas y colores. Reconozco que también es una etapa difícil, sobre todo cuando hay que comenzar con la hoja en blanco, pero cuando de a poco va fluyendo, me voy emocionando con más y más. Durante varios años las estampas las hacía 100% mi compañero Fernando Sawa que es un gran ilustrador, y que siempre me apoyó para que yo misma abriera mi creatividad con mis propios diseños; así es que esta colección 2018 es enteramente diseñada por mí, a excepción de la estampa Juguetes que es en realidad una reedición de una estampa muy querida por nosotros y por nuestros clientes y que salió a la luz en la colección 2014”.
La producción la realizan en su propio taller. Moldería, diseño de colección, estampado en serigrafía y producto final. El corte y la confección se hacen en la Cooperativa 20 de diciembre, un taller libre de trabajo esclavo, que además lucha junta a La Alameda contra los talleres clandestinos, denunciando a los talleres y las marcas que trabajan con mano de obra esclava.
Para terminar, explica Julia: “Toda nuestra cadena de valor es transparente y asumimos un compromiso social y ambiental apostando a un futuro mejor para todo el mundo”.
Tienda online: www.cottonpom.com

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