DESTACADOSFAMILIASLEERMISCELANEANOTASONLINE

El cielo del mes

Terminar por el principio. Hablamos de todo. Le pregunto mucho. Nos despedimos.
Me doy cuenta bastante después de que no le pregunté por qué El cielo del mes se llama El cielo del mes.
Le escribo. Me explica. Se cruzan dos ideas. Una edición mensual y esa cosa cíclica, periódica, que nos atraviesa a las mujeres. Eso me hace pensar: somos en ciclos. Y está el cielo del mes, ahí, siempre, pero nunca igual.

Marina Gersberg es editora y fundadora de Pánico el pánico (imprescindible editorial de poesía) y mamá de Lucero. Justamente, me cuenta, fueron las lecturas que fue encontrando  y que fueron alimentando su conocimiento sobre crianza, las que la llevaron a fundar El cielo. “Quería“, dice, “compartir todo eso que leía. Yo soy muy así: cuando leo algo que me gusta mucho enseguida quiero que todos lo lean“.

(Nico Goldberg, La cuerda infinita).

Hizo una lista. Llamó a unos cuantos de sus primos -tiene muchos, me dice, y son lo más- para pedirles ayuda con el diseño web, con la cosa online -porque no es lo mismo que editar en papel, ni estaba muy en tema, me cuenta-. Empezó por escritores amigos, conocidos. Escritoras y escritores. Fue rastreando huellas que le gustaban en los textos. Convocó.


(Entrevista con Francisca Alcalde, fundadora del proyecto Maps Zine, un fanzine colaborativo y experimental centrado en experiencias de madres adolescentes).


A todo digo que sí. Acto seguido la sala se llena de médicos y yo sigo pujando. Good girl, one more! Push! One more! There he is! Un bebé lleno de sangre y con la cabeza enconada pega alaridos al mundo. Nick corta el cordón y me lo pone en el pecho. Yo estoy pero no estoy. El dolor desaparece. Sé que me están cosiendo pero no me importa nada. De nada. Mi hijo salió de mi cuerpo. Mi hijo nació. Son las 7.37 del domingo 19 de junio. Llueve. Y es el día del padre. En Argentina también. A veces, solo a veces, las cosas en Inglaterra no son tan diferentes. Especialmente, después de dar a luz”.
(Parir a la inglesa, por Macarena Alvarez).

La respuesta fue asombrosa. Hay tantas maternidades en El cielo del mes, que ya va por su quinta edición. Tantas paternidades. Hay, más que nada, artistas escribiendo, dibujando, haciendo fotos, sobre la experiencia de tener hijos. Sobre lo oscuro y lo luminoso; sobre lo respetado y lo atropellado de tener hijos; sobre lo salvaje y lo civilizado que hay en ser padres. Sobre estar lejos y solos. Sobre estar cerca y viendo crecer a un hijo, jugar con un hijo, parir un hijo.
Hay cositas para flashear, recomendaciones. Y entrevistas.

Susurro con labios hinchados
mi boca de madre
que en días próximos va a parir
su primogénita cría

Primeras palabras
que vienen con el agua de los sueños
el sabor de un ansia adormilada
luz baja junto al lecho
antes de que el sol salga
una canción aún no inventada

Preparada está la cama
para que juegues entre nosotros
calor de padre y madre
el pecho, un nido
la piel de nuestros cuerpos es tu abrazo

(Gabriela Bejerman, poesía)

Con Marina, también está Noe Vera, poetisa, madre de hijos más grandes, que inventó la Nostalgia del Futuro, una sección/una idea/un ejercicio de reflexión y memoria sobre todo aquello que viene después de que los hijos ya se despegan, crecen un poco, se empiezan a convertir en otros, libres, (más) independientes. Y desde esa Nostalgia, se convirtió en co-editora de El Cielo.

(Nostalgia del Futuro, Anecdotario. Noe Vera).

(Carolina Colmenero, Vacaciones).

Tan brillante El cielo del mes. Tan distinto -créanme-a todo lo que se lee por ahí. Tan heterogéneo y diverso. Para leer sin prisa, con deleite real, como quien mira el cielo que nos cubre, y decide dedicarle el tiempo que sea necesario a encontrarle formas en las nubes.

El cielo del mes

 

 

 

No hay comentarios

Quiero decir:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *