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Desde el color

¿Cuántos colores somos capaces de ver? Según la ciencia, podemos distinguir un millón de tonalidades. ¿Seremos capaces de ver todos los rojos del mundo? ¿Todos los lilas? ¿Todos los azules que existen? ¿Desde el azul borroso del ojo de un recién nacido hasta el azul profundo e interminable de una noche limpia en el campo? ¿Qué hay en el medio de los rosas que conocemos? ¿Cuántos pastos se quedan escondidos entre los verdes conocidos?

Los colores son experiencias. Formas de distinguir todo lo que compone nuestro mundo. Son información que entra por los ojos y estimula el cerebro. Vibraciones.
El color es una propiedad física de los objetos. Una luz que emiten y que recibimos. Y decodificamos. ¿Serán iguales los grises que vemos, la que escribe y quien lee?

Todo esto (mucho, lo sé) se encadenando cuando conocí Waldorf Rainbow. Los colores como una forma de organizar, el punto de partida. Almohadones de semillas, pasteros, bolsas de labores, morrales, delantales. Todo multicolor y hermoso.

Explica Lai -mamá de dos niñas, vecina de Ingeniero Maschwitz, cose y confecciona en el ático de su casa, a mano- responsable del proyecto: “Waldorf Rainbow surge por la necesidad de que los niños tengan objetos bellos, de calidad y sobre todo genuinos. Que sean acordes a la pedagogía a la cual están inmersos pero además que sean atractivos. La pedagogía Waldorf, entre otras cosas, pregona el amor a la naturaleza, al mundo que nos rodea, el cuidado por los materiales nobles, orgánicos y naturales. Por eso utilizo sólo géneros 100% algodón, relleno los almohadones con algodón natural, los almohadones para las rimas y rondas son de semillas y así… Cuido cada detalle”.

Waldorf Rainbow está pensado para niños de escuelas Waldorf y otras pedagogías, como la pedagogía Montessori. Explica, Lai, porque yo no sé tanto: “El sistema educativo de dichas propuestas posee útiles diferentes a los de las escuelas tradicionales. Los niños usan pastas, que son crayones hechos de cera natural de abeja, con forma de bloques y de cilindros (crayones). En el mercado no existen cartucheras para estos productos, y realmente necesitan ser cuidados, ya que por lo general una caja de pastas a un niño le puede durar todo su ciclo lectivo, si está bien cuidado. Por otro lado, el arcoiris es una imagen muy simbólica en la pedagogía Waldorf y a mí me encanta. Por eso es que hago el pastero Rainbow, una de las estrellas de Waldorf Rainbow”.

“Personalmente creo que la belleza es un valor importantísimo en la vida y, sobre todo, en la vida de los niños. Creo en la belleza y en los detalles. Los productos que diseño tienen una gran cuota de belleza por los colores y la calidad de la materia prima que uso. Cuando trabajo con géneros estampados suelen ser importados, ya que los tejidos estampados en el país no suelen ser de algodón”.

1 Comment

  1. Chime
    16 marzo 2018 at 15:48 — Responder

    Gracias x compartir ka info

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