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Dents de Loup: un mundo dentro de otro mundo

A veces parece que internet es un lugar en el que realmente la gente está, vive, cose, inventa cosas. Me pasa cuando descubro algo nuevo. “¿A dónde lo viste?”. “En internet“. Y ya está, alcanza con eso. Después uno se va metiendo en las historias y descubre que internet puede ser Junín ayer, hoy Quito, mañana Francia y pasado la India. Ese itinerario raro (y envidiable y misterioso) es el que recorrió Paula. Y con ella su proyecto, Dents de Loup. Y sus tres hijos.

Soy argentina“, aclara Paula de entrada, porque ya le pregunté a dónde vive. Es que en su (delicioso y bilingüe) blog veo fotos y pedacitos de historias pero los hilos se me enriedan y no hay forma de armarme un mapa mental. Paula tuvo su gira interminable desde Junín hasta aterrizar (y por ahora) en Pondichery, en el sur de India. “Después nos toca mudanza, probablemente a París otra vez, pero no sabemos seguro… (qué pila de años he juntado!)“. Temple de acero, experta en mudanzas (estoy segura), Paula es mamá de Emile, Gaspar y Victoria, de 9, 4  y 2 y medio. Y (como si fuera poco) es la encargada de imaginar, deshacer, reformar los personajes de Dents de Loup.

Aprendió a tejer de chiquita: hubo una abuela y una mamá que le pasaron todo ese conocimiento de vueltas y puntos. Durante el primero de sus embarazos retomó las agujas “para hacer cosas calentitas a mi bebé“. Ese bebé abrigado un día le pidió que le fabricara una osita para noviar con su oso Cloclo. La osita le abrió la puerta a un montón de animales: una serpiente, una coneja, un gusanito y hasta ovejas. “Me parecía divertido que la lana vuelva a ser oveja“.

Las ideas siempre venían de sus chicos: viéndolos jugar, escuchando los diálogos insólitos (inventados) entre los muñecos. Pero aunque fueron pensados para ellos (los niños), siempre hay alguien (los grandes) que los ve desde afuera y dice “Quiero uno!”.

Los Dents de Loup tienen distintas misiones: los hombrecitos rayados, por ejemplo (Bonhommes). Son fáciles de atrapar (por sus laaargas piernas); son blandos, de formas simples, colores vivos y lavables (para ser chupeteados una y otra vez). Pero también quedan geniales en una biblioteca, en el medio de un sillón enorme o colgados de una lámpara. Están también los Superhéroes y las Superheroínas, como para niños fantasiosos… y adultos idem, si aún no se dan por vencidos en el juego (algunos le piden a Paula que les ponga su nombre en la capa!). Hay muñequitas bañistas que son un primor (¡ese patito en la cintura!); muñequitas con vestido y pelos de distintos colores (¡Emilie!), algunas más grandes, otras mini. Hay ovejas (de esas que hacen justicia por la lana); vegetales encantadores y Doudous, una familia que incluye coneja con tutú (la expresión de su cara es imperdible), gato, león e hipopótamo (Emma lo vio y gritó, feliz: “Pípamoooo“). Y unas nuevas mariposas, grandes y aladas, blandas, bordadas, ideales para las manos de los bebés.

De su vida en India (un capítulo imperdible en esta historia) Paula cuenta:
Vivo en el sur de India desde hace dos años y pico. El trabajo de mi esposo nos lleva de un lado a otro, si queremos, claro, pero no exactamente dónde queremos o cuándo queremos. La idea de venir a India me da vueltas en la cabeza desde hace tiempo. Pero yo solita nunca hubiese elegido venir con un nene de 6, un gran bebé de año y medio/casi 2 y una minúscula de 5 meses. En fin… lo hicimos, y estamos encantados. Ademas Pondichery es un pueblo. No hay esa cantidad de gente que te asusta. Es tranquilo, se puede ir caminando por todos lados  y como fue colonia francesa tiene ese french touch que nos da tanta risa. Se puede venir a conocer India sin dejar de comer papas fritas, pastas o un poco de carne y postres deliciosos. Y pasar a visitar a la elefanta del templo que te bendice con la trompa. Acá los chicos son bienvenidos, en todos lados, y hay taaaantas cosas para descubrir!“.

Cuando le pido que elija para compartir algún lugar para ir con niños en Pondichery me responde con total sinceridad… y me sorprende. “Realmente es un pueblo, no hay shopping, ni peloteros, ni parques de diversiones, ni nada de eso. Es venir y abrir grandes los ojos para llevarse todo grabado en la retina“.
Me los imagino a ella y su troupe esquivando elefantes, todos trepados a una bici gigante, oliendo el perfume de las especias que se cocinan al fuego y rodeados de todas las otras criaturas que Paula, agujas e hilo en mano, teje y tejerá.

Dents de Loup blog
Dents de Loup Tienda en Etsy
Tienda en A Little Market

2 cosas que dijeron

  1. Silvana
    16 marzo 2012 at 15:11 — Responder

    Me encantó! quiero aprender a tejer para mis hijos!

    • 19 marzo 2012 at 11:16 — Responder

      Síii!!! Fijate que cada tanto Yan, de PicaPau, da cursos de crochet. Podés buscar su blog o en el blog del Taller Maminas. Un beso!

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