MISCELANEAMUSICA

Cuentos raros y sueños extraños

A Francisco Garamona (poeta, escritor, editor de Mansalva y cantautor) llegué (musicalmente) por el compilado “El hip…hip…hipo…hipopó…hipopótamo tar tar tartamudo tiene hipo”, que editó el año pasado el Grupo Viajo.

Cuentos raros y sueños extraños arranca con El mono Pepe (sí, es el destrone final y absoluto del Sapo Idem. ¡No vuelvas!), que estaba incluido en el compilado. Y después sigue con ocho canciones más. Yo pensaba (más bien, lo di por sentado y de eso le hablé) que las letras eran de Francisco. Pero no. La historia de Cuentos raros y sueños extraños es otra.

Cuentos raros y sueños extraños fue un proyecto que surgió un día en que me invitaron a la Escuelita de Artes Belleza y Felicidad Fiorito a tocar algunas canciones, en ocasión de la presentación de una revista hecha por niños. Y yo en vez de cantar mis temas preferí ponerles música y melodía a los poemas de los chicos, improvisando todo en el momento. Y la experiencia fue tan linda e intensa, que después con Fernanda Laguna –la directora y alma mater de la escuela– decidimos hacer un disco. Las letras están escritas por niños y niñas que tienen entre 6 y 13 años. Y hablan de las cosas que a ellos les pasan, de lo que sienten“.

Tomando un atajo por el costado de lo que se escucha, de lo que se canta para chicos, Garamona y los niños-poetas- que- terminaron- siendo- letristas cantan y cuentan con total desparpajo. Como si no hubiera adultos adelante. Como cuentan y cantan los chicos cuando no los ve nadie ni nadie les dice “de eso es mejor no hablar”. Payasos peligrosos, patos que se reproducen al infinito y se mueren y nadan en el charquito de la cadena evolutiva (la natural y la de la fantasía), amores que se rompen y corazones que desbordan, inundan al mundo y después se curan. Entre otros temas.

Le pregunto a Garamona cómo es escribir canciones para chicos. Me dice: “Para mí no existen las canciones “para niños”. Éstas son canciones como cualquier otra, con estribillos más o menos marcados. Lo que sí tienen es que al ser las letras escritas por niños tal vez condensan un poco el misterio de la infancia“. Y también le pregunto por la música que escuchaba de chico. Me dice: “Cuando era niño escuchaba folklore, rock, música melódica, etc. Y no he cambiado mucho“.

Ahora llamen a los chicos. Y denle play al disco de Garamona. Cuando se termina este disco, empiezan los otros. Hay música para rato.

 

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