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Como un imán: TEGU

Decir que el juego es un imán, que atrae, que nos fija y nos ancla, es obvio. Tegu se llama este proyecto que tiene a dos mujeres, dos madres (Belén y Lucía), detrás. Hay hijos, familia, amigos, también detrás. Y la búsqueda de un sentido, de un camino con valor, con valores. De un quehacer con impacto real, del bueno, sobre el juego, sobre la economía, sobre el planeta.


“Queríamos tener algo nuestro, emprender con algo relacionado a los chicos, que sea nuevo, que todavía no estuviese en Argentina, pero que al mismo tiempo tenga sentido para nosotras. No buscábamos cualquier cosa”. Así se encontraron con Tegu y desde hace un mes y medio, se convirtieron en las representantes oficiales de la marca en nuestro país.

Los juguetes TEGU son bloques de madera maciza con imanes internos, pensados para niños de tres años en adelante. Construir es el objetivo y los imanes le dan un valor agregado enorme: poder armar, dar forma, más allá de los límites de la gravedad. Además, explican, “trabajar con la polaridad de los imanes sobre la marcha es un desafío divertido; genera más pensamiento crítico y más oportunidades educativas”.


“Lo que nos encantó de este proyecto fue el enfoque de volver a como jugábamos nosotros, a desconectarse de la tecnología que hoy está en todos lados y jugar sentados, tranquilos, sin que nadie te tome el tiempo. Jugar era nuestra primera sensación de libertad y en esa libertad descubríamos quiénes éramos y quiénes podíamos ser.Hoy en día el tiempo para jugar ha quedado desplazado, las agendas completas y los juegos guiados por los adultos hacen que los chicos vayan perdiendo su imaginación. Los juguetes son reemplazados por otros rápidamente”.

“Jugar sin límites es jugar sin un plan, disfrutando el momento. El objetivo es dejarse llevar mientras los niños exploran y descubren libremente. Creemos que cada chico tiene la capacidad de crear, imaginar y construir sin obstáculos. Y no sólo construyen una torre de bloques, de a poco construyen sus vidas, sus futuros”.


La historia de TEGU es interesante: fue fundada por dos hermanos americanos, con la idea de hacer una empresa con fines de lucro con un impacto social positivo. Trabajan con una comunidad local de Tegucigalpa, Honduras, dando trabajo digno y de calidad a 300 familias. Detrás de la marca también hay un proyecto de reforestación muy importante para esta zona. Los bloques cuentan con certificación a nivel local e internacional. Por eso su éxito en Europa, Australia, Nueva Zelanda, Canadá. Y ahora, acá.

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