COMERSALIMOS

Almuerzo, niños y aire libre (es posible!)

Croque Madame Cafe
Avenida del Libertador 1902
Tel: 48068639
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De lunes a domingo de 10 a 24 hs

¿Salimos a comer por ahí? Hay sol!
Bueno, dale.
……..
¿A dónde vamos?

Comer afuera-afuera, con el sol encima, no es tan sencillo cuando uno va con hijos. Las veredas a veces no son buenas opciones: se pueden producir escapismos inesperados, pasa gente, hay muchas palomas en la ciudad (ja!), mucho ruido.

¿Ya dije que no era tan fácil?

Encontramos, más o menos hace un año, una opción que permite comer bien, en un lugar tranquilo, no peligroso para los niños, rico (muy rico) y a precios que no se salen del rango que más o menos se cobra en todos lados. Y además, este lugar tiene varios plus.

Estoy hablando de Croque Madame Café. Queda en el patio frontal del Museo de Arte Decorativo.
Lo conocí, creo, por una nota que leí en algún lado. Y al margen de que me encanta el croque (un tipo de sándwiches muy ricos, muy sencillos, de origen francés), lo que más me llamó la atención fue lo lindo que es el lugar.

El piso de empedrado, las estatuas, la fuente y las plantas acuáticas; las sillas calentándose al sol y el ruido de Libertador que queda bastante atrás gracias a los pájaros que saltan buscando migas de pan y suben y bajan entre los árboles.

Las mesas y las sillas están rodeando la fuente, y algunas debajo de los árboles. Entre el restaurante y el Museo se abre una callecita tranquila en la que si, hay lugar, se puede estacionar los fines de semana. Lo usual es que no haya mucho movimiento de autos, así que es segura para que los niños correteen a sus anchas, persiguiendo palomas o buscando flores.

La carta es concisa, prolija. Acá se puede revisar el menú. Casi todo tiene un toque afrancesado, por supuesto. Por ejemplo: la sopa de cebollas, típica de la cocina francesa, imperdible para un día fresco.

Los risottos son buenísimos y aptos para compartirlos con los hijos. Lo mismo los sándwiches. La última vez, Emma se comió casi la mitad del Croque Monsieur (como el Madame, pero sin huevo encima) que había pedido su papá.

Los postres son todos muy tentadores (el mousse de Maracuyá, ay!).

El salón interior de Croque Madame es señorial, pero cómodo. Sirve de opción si el clima no acompaña aunque, la verdad, el hit es ir de día y con buen clima para aprovechar el contexto.
El baño es grande, limpio, no tiene cambiador pero con un poco de ingenio y el cochecito, se puede utilizar. No vi sillas para bebés a la vista. Nosotros la sentamos a Emma a upa y comió de lo más contenta, desparramando migas para los gorriones.

Los precios son similares a los de todos los restaurantes más o menos lindos: no muy baratos, pero pagables. Recomiendo siempre llamar antes de ir y reservar, porque si el clima acompaña siempre hay bastante gente y a veces la espera, sin reserva, se puede extender hasta media hora.

Y el plus: después de comer bien vale la pena darse una vueltita por el Museo. Actualmente hay una muestra de cerámicas de Suecia, diseño de 1950. La entrada cuesta 5 pesos y hay ascensor para subir, para evitar las escaleras.
Plus bis: cruzar la avenida y zambullirse en los bosques de Palermo. Llevar pan para alimentar a los patos silvestres!

2 cosas que dijeron

  1. Alejandra Procupet
    1 agosto 2011 at 10:41 — Responder

    El afuera del Croque es perfecto para comer con chicos. En invierno por lo tanto hay que ir muy al mediodía para no tener frío. El “adentro” definitivamente no es para ir con chicos. Es como estar con un niño en un restaurante en París, donde las miradas de desaprobación se transforman en cuchillos mientras los caniches se atragantan de paté y te levantan el hombrito sobradoramente.

Quiero decir:

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