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A la orilla del Océano

Lo vi hacerse desde el principio. Como si hubiera sido testigo de la suma de cada parte que terminó en Oceáno. Me fui enterando de cada puntada, cada búsqueda, cada color. La suerte de conocerse desde hace mucho, la suerte de tener confianza -y capacidad de guardar el secreto-.  Oceáno es uno de los emprendimientos textiles más lindos que vi este año, para niños y niñas. Despojado, noble, simple, tiene ese estilo relajado y resistente a la vez que se ve (y se desea) en el diseño australiano.

Así cuenta Loli – Dolores, madre de cuatro, vieja amiga de épocas casi pre-maternas-, mitad de Océano junto con Ana Cruz -madre de tres-.

“Hace tiempo que veníamos admirando marcas internacionales de ropa de niños y viendo con pena que los precios se hacían cada vez más inaccesibles. Pensamos que quizá podíamos comprar los géneros afuera y hacerle modelos del estilo a nuestras hijas más pequeñas (tenemos muchos hijos ¡entre las dos sumamos 7!). En medio de estos planes, se nos ocurrió que en realidad podíamos aprovechar el hueco que notamos en el mercado de ropa infantil local y hacernos de nuestra propia colección. Y así surgió Océano. Océano porque nuestra línea de prendas es muy de la brisa, el mar y la arena. Nos salió en un minuto de lluvia de ideas y sentimos que era perfecto”.

La idea rectora es “menos y mejor”. Las prendas se confeccionan en base a moldes simples, sobre materiales nobles de primerísima calidad -lino y gasa de algodón-. Lean, si no, cuánto les llevó dar con el material perfecto: “Tardamos más de un año en encontrar el lino perfecto, los colores indicados y el taller que nos interpretara”.
“Nos inspira la pureza de las fibras naturales y creemos que son, en sí, un tesoro que necesita muy poca modificación. Es por eso que nuestros modelos son muy pero muy sencillos, con colores que combinan todos entre sí”.”Cuando éramos chiquitas, nos vestían con vestidos con volados, soleros, y blusas con cuellos enormes, y así andábamos: en bicicleta, jugando en la vereda, con las rodillas siempre machucadas y sucias, y tenemos de eso los mejores recuerdos”.
La colección está compuesta por siete prendas que con un par de básicos más, permiten armar un guardarropa perfecto. Vestidos de lino teñido a mano para niñas desde 2 años hasta 8.
Un entero en talle 2 y 4 y camisas, pantalones y polleras de gasa de algodón, también teñida artesanalmente, para niñas y niños desde el año y medio hasta los 10. La yapa: los cangrejitos (bloomers) para bebés de hasta 6 meses, que sirven para la playa, para casa o para salir.
Oceáno se vende online. Las consultas y los encargos se pueden hacer vía su cuenta de Instagram y se abona (en efectivo) al retirar (por Zona Norte) o con MercadoPago, desde cualquier lugar del mundo
-y se envía por correo-.
“Queremos una niñez cómoda, natural y desenchufada. Queremos ropa buena, que pase de hermana a hermana, a prima, a ahijada, y se guarde, como tesoro, para los nietos.  Como la que nos hacían nuestras abuelas”.

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